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2026-07-20

¿Qué ocurre si incumples tus obligaciones laborales?

Todos hemos oído hablar de la responsabilidad disciplinaria y de los mecanismos mediante los cuales se impone y se manifiesta en la vida de las personas. Habitualmente, los contratos de trabajo contienen cláusulas relacionadas con el incumplimiento de la denominada disciplina laboral y las consecuencias disciplinarias que pueden derivarse de ello.

En términos generales, la disciplina puede entenderse como el comportamiento de los participantes en distintos procesos sociales, respetando el orden y las normas establecidas, así como contribuyendo activamente al aprendizaje, el desarrollo y la mejora de dichos procesos.

Conforme al Estatuto de los Trabajadores y al régimen disciplinario previsto en el convenio colectivo aplicable, el incumplimiento culpable de las obligaciones laborales puede dar lugar a la imposición de sanciones disciplinarias por parte del empleador.

Incumplimiento de las obligaciones laborales

El Estatuto de los Trabajadores remite a los convenios colectivos la tipificación de las faltas (leves, graves y muy graves) y de las sanciones correspondientes, respetando los límites legales. Normalmente las sanciones son: amonestación verbal; amonestación escrita; suspensión de empleo y sueldo o despido disciplinario.

Al determinar la sanción correspondiente, el empleador debe valorar la gravedad de la infracción, las circunstancias en las que se produjo y la conducta general del trabajador o empleado.

Infracciones más comunes de la disciplina laboral

Algunas de las infracciones más habituales son: 

Faltas repetidas e injustificadas de asistencia;

Disminución continuada y voluntaria del rendimiento;

Ofensas verbales o físicas;

Transgresión de la buena fe contractual;

Embriaguez habitual cuando repercuta negativamente;

Incumplir normas técnicas o tecnológicas.

Incumplir las normas de seguridad y salud en el trabajo.

Desobedecer órdenes legítimas del empleador.

Divulgar información confidencial.

Causar daños al patrimonio del empleador.

Además de estas conductas, pueden existir otras obligaciones específicas acordadas por las partes en el contrato de trabajo o en el convenio colectivo aplicable.

La responsabilidad disciplinaria constituye una institución fundamental del Derecho laboral. No obstante, cuando una infracción también reúne los elementos de una infracción administrativa o de un delito, además de la responsabilidad disciplinaria podrán exigirse las correspondientes responsabilidades administrativas o penales.

¿Quién puede imponer una sanción disciplinaria?

La facultad disciplinaria corresponde, en principio, al empleador. Sin embargo, también puede ser ejercida por personas designadas por este, como directivos, gerentes o responsables con funciones de dirección, así como por otros órganos expresamente autorizados por la ley. 

Plazos de prescripción de las faltas disciplinarias

El artículo 60.2 del Estatuto de los Trabajadores establece los plazos de prescripción de las faltas laborales, dentro de los cuales el empresario debe ejercer su potestad disciplinaria. Estos plazos son: 10 días para las faltas leves; 20 días para las faltas graves y 60 días para las faltas muy graves.

En todos los casos, el plazo comienza a computarse desde la fecha en que la empresa tenga conocimiento de la comisión de la falta y de la identidad de la persona responsable. Asimismo, con independencia de dicho conocimiento, todas las faltas prescriben a los seis meses de haberse cometido. 

El documento de sanción disciplinaria

La falta disciplinaria grave o muy grave debe formalizarse mediante un escrito que incluya, como mínimo:

La identificación del infractor.

La descripción de la infracción cometida.

La fecha o período en que tuvo lugar.

Los motivos que justifican la imposición de la sanción.

El tipo de sanción o falta aplicada.

La disposición legal que sirve de fundamento.

La firma de la persona u órgano competente que la impone.

Notificación de la sanción

Deberá ser entregada personalmente al trabajador o empleado sancionado o mediante un medio válido, burofax, correo electrónico certificado o sistemas internos con acreditación.

Conclusión

El respeto de la disciplina laboral constituye un elemento esencial para el correcto funcionamiento de cualquier empresa. Tanto empleadores como trabajadores deben conocer sus derechos y obligaciones para garantizar relaciones laborales equilibradas y conformes a la ley.

El presente texto tiene carácter meramente informativo y no constituye una opinión jurídica ni asesoramiento legal para un caso concreto. Para resolver situaciones específicas o recibir asesoramiento adaptado a sus circunstancias, se recomienda consultar con un abogado o profesional especializado.

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